EXISTEN EMOCIONES NEGATIVAS Y POSITIVAS?

No podemos calificar a las emociones como ‘negativas’ o ‘positivas’ prescindiendo de todo contexto en el que ellas se producen.

En principio, podríamos pensar que la ira, por ejemplo, es una emoción negativa que, idealmente, sería bueno no experimentar jamás.

Sin embargo, las emociones son un mecanismo de supervivencia implantado por la inteligencia y manifestado en la evolución de las especies, la cual ha permitido a nuestros antepasados mamíferos sobrevivir hasta hoy, y que también a nosotros nos permite seguir sobreviviendo.

  Si careciéramos completamente de ira, por ejemplo, habría situaciones que no podríamos resolver adecuadamente, porque requieren de cierta energía de agresión a la que llamamos ‘ira’. Y esas situaciones pueden ir desde la reacción ante una injusticia hasta la defensa de la propia vida.

Lo mismo ocurre con el miedo, que no es otra cosa que la señal de que algo -una circunstancia, una persona- representa un peligro potencial para nosotros.

Sin esta señal, no podríamos adaptarnos a los constantes cambios en nuestro medio ambiente (exactamente igual que otros animales), y nuestra supervivencia estaría seriamente amenazada.

Tampoco es cierto que haya emociones que siempre son positivas. Pongamos por caso, por ejemplo, a la alegría. A primera vista sería posible suponer que siempre es bueno estar alegre, pero… ¿y si debemos reservarnos ese sentimiento porque las circunstancias así lo indican?

Supongamos que en la empresa en la que trabajamos se ha hecho una racionalización de personal, y durante días estuvimos ansiosos y/o temerosos de quedarnos sin trabajo. Estamos con un compañero y nos dan la noticia de que seguimos en la empresa, pero a él le dicen que le enviarán la propuesta de retirarse, y esto no le cae nada bien. ¿Sería correcto y prudente dar rienda suelta a nuestra alegría, porque hemos logrado quedar en la empresa, o sería mejor atender a la preocupación y frustración de nuestro compañero?

De esta manera, comprobamos que no hay emociones positivas o negativas per se, porque todas dependen del contexto en el que se manifiestan.